Línea Animales de Compañía: REACCIONES ANAFILACTOIDEAS

INFORME CORTO N° 1

Muchas veces tras la aplicación de vacunas o algunos medicamentos se produce en el sitio de aplicación algo que se llama reacción anafi lactoidea.

A diferencia de las reacciones anafi lácticas que son producidas por un choque antígeno anticuerpo en un animal previamente sensibilizado, las reacciones anafi lactoideas no son mediadas por fenómenos inmunes; estas, se relacionan con otro tipo de efectos como por ejemplo que se presente una alopecia temporal o lo más común
es la presentación de granulomas que si no son bien manejados se pueden convertir posteriormente en abscesos fruto de la contaminación dada en el momento de la aplicación de la inyección porque no se hizo una buena desinfección previa de la zona. Los granulomas son un tipo de respuesta infl amatoria propia de todo organismo
que busca aislar y eliminar sustancias extrañas que han entrado al cuerpo y generalmente, son pasajeros en el 95% de los casos.

De acuerdo a esto la presencia de granulomas tras la aplicación de una inyección es un proceso considerado como “normal” en la práctica médica que no tiene porque asustarnos ni generarnos ningún tipo de confusión ni angustia; sin embargo, a pesar de ser una reacción post.-vacunal “normal”, hoy en día los médicos veterinarios aún se inquietan por su presencia y achacan su causa a las vacunas o fármacos administrados asociando los productos con mala calidad o con lotes defectuosos, por lo tanto debemos estar preparados para responder de manera técnica y profesional a estas inquietudes de los veterinarios o de los dueños de mascotas en el momento en que se den.

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Es importante recordar que este tipo de reacciones post-vacunales tienden a darse más cuando se aplican vacunas de antígenos muertos (Coronavirus, Leptospira, Leucemia Viral Felina y Rabia) que contienen adyuvantes irritantes tales como el hidróxido de aluminio (es el más usado), hidróxido de potasio y fosfato de aluminio. Estas sustancias generan irritación y por lo tanto dolor en el sitio de aplicación y son las causantes principales no solo de las reacciones alérgicas sino también de las reacciones anafi lactoideas. Con excepción de la línea de vacunas VIRATEC, todas las otras vacunas que hay en el mercado traen adyuvantes de este tipo.

Imagen No. 1

Es frecuente que las inyecciones se apliquen por una vía diferente a la que en principio se quería administrar, por lo tanto es importante tener en cuenta el ángulo que se maneje con la jeringa en el momento de aplicar la inyección ya que esto determinará si la administración se hizo intramuscular, intravenosa, subcutánea o intradérmica (Imagen N°1). En la práctica clínica diaria, en muchas ocasiones y por más pericia y experiencia que tenga la persona que aplica la inyección, ésta puede cometer errores al no manejar el ángulo adecuado. Lo más común que sucede es que al aplicar un producto que venga indicado para ser administrado por vía subcutánea (vía muy común cuando se aplican vacunas en perro y gatos) este termine en una aplicación intradérmica; dando lugar a una reacción anafi lactoidea con presencia de un granuloma de mayor intensidad en el sitio de aplicación puesto que quedó depositado en un tejido que no correspondía.

La imagen macroscópica de los granulomas es de nódulos fi rmes dérmicos o intradérmicos que involucionan de 2 a 6 semanas. La lesión granulomatosa microscópicamente revela vasculitis no supurativa, una típica necrosis central con macrófagos periféricos y número variable de linfocitos, células plasmáticas y eosinófi los. Una complicación de esta reacción post-vacunal es la perpetuación de la reacción porque los macrófagos engloban al antígeno y lo transportan más allá de la zona de lesión, de esta manera cuando se produce un nuevo estímulo con idéntica vacuna
puede dar un tipo de reacción post-vacunal inmunológica (hipersensibilidad tipo I / reacción anafi láctica o alérgica propiamente dicha).

Otros tipos de reacciones post-vacunales no inmunológicas que se pueden presentar en perros y gatos son:

  • Reacciones locales de dolor con aumento del tamaño del tejido subyacente en donde aplicó la vacuna.
  • Contaminación en el sitio de aplicación
  • Sarcomas (más común en felinos que en caninos)
  • Enfermedad Sistémica: se refiere principalmente a las vacunas que tienen fracciones virales vivas modificadas y se ha observado ante la inoculación errónea de una vacuna intranasal, mal aplicada por vía subcutánea. Los animales presentan: letargo, debilidad, anorexia, rigidez, dolor y tumefacción en el sitio de inoculación, pirexia, vómitos y alteración hepática. En la mayoría de los casos que se presentan, no hay tratamiento específi co que realizar. El paciente suele ir recuperándose en pocas horas tratando la sintomatología.
  • Complicaciones neurológicas por administración de vacunas de virus vivo modificado contra la rabia, más frecuente en gatos.
  • Afecciones articulares, más comunes en gatos que en perros.
  • Interferencia por anticuerpos maternos: cuando en los planes de inmunización se usan vacunas de baja masa antigénica o vacunas de tecnología antigua con títulos convencionales. Generalmente este tipo de vacunas por su baja masa antigénica son neutralizadas aún por niveles bajos de anticuerpos maternos presentes en los cachorros terminando en la no inmunización de los animales.

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